"I have stood here before inside the pouring rain, with the world turning circles running 'round my brain"
Este semestre ha sido un desfase a nivel profesional. He tenido tanto, tanto, tanto trabajo que ahora que acabo de terminar (excepto las correcciones de los finales) me encuentro como si me hubieran sacado toda la energía vital. Estoy más agotada que en toda mi vida y como además hace dos semanas que estoy en total parón deportivo porque el maldito tirón no ceja en su empeño de amargarme la existencia, pues peor me lo pones, porque además me estoy poniendo como una TOTAL y absoluta vaca del prado.
En este semestre que he estado tan liada, tan concentrada, tan ocupada... me han salido oportunidades emocionales que no sé, no quiero, no entiendo, no proceso... o simplemente no consigo asumir. Y me siento completamente perdida porque ya no sé cómo debo sentirme ni cómo enfocar estas cosas porque además es como si no me pasaran a mí, como si las viera desde lejos. Me dedico a apartar a quien se me acerca y aunque no me canso de decir que no quiero estar sola, sistemáticamente acabo sola porque de forma inconsciente acabo arruinando lo que sea que esté ocurriendo. A veces no es mi culpa, pero lo cierto es que no puedo evitar preguntarme si no seré yo mi peor enemiga, la que me saboteo las oportunidades y me pongo las pegas. La que busca al Capitán pero hunde todas naves que se aproximan, incluida a veces la propia.
No pretendo hacer una egoentrada aquí, contando lo estupenda que soy y cómo me permito rechazar a todos. De hecho últimamente tengo la autoestima tocada y por eso escribo aquí hoy, necesito poner mis pensamientos liadísimos en perspectiva.
El primer caso, del que apenas (o nada, no sé) he hablado por aquí, es mi entrenador personal. Lo primero es que tiene 25-26 años y eso para mí ya es motivo de rechazo absoluto, porque he quedado escarmentada de nenes más jovencitos. Lo segundo, por Dios, es que este tío se dedica a ser entrenador personal y por tanto está demasiado buenísimo para mí. Es profe de Taek Wondo también y es capaz de hacer el pino con las orejas y flexiones a la vez. Y aquí llega la españolita estresada, sin maquillaje y apenas sin peinar decentemente a sufrir indeciblemente con las pesas, los abdominales, las sentadillas y equilibrios mientras jura entre dientes y se pone como un tomate. Y además se pica, se cabrea y suelta todo el mal rollo entre pesa y pesa para luego acabar sudando como un pollo y con sonrisa de tonta perdía. Esa es la impresión que doy en el gimnasio, y sin embargo el nene está fascinado conmigo. Hace unas cuantas semanas salí con él a tomar unos vinillos y después de estar horas y horas de charla, me acompañó a casa y me besó en el portal. Después ya no lo he vuelto a ver porque vino mi hermana y yo tenía el final del semestre, el curso online, la administración en el departamento y cienmil cosas más y luego ha venido mi otra amiga y luego tenía planes en los últimos 3 días. Ya me voy mañana y él queda decepcionadísimo de que no me ha visto. A mí me halaga enormemente su interés por mí, pero además de que me parece extrañísimo (repito, ¿qué hace un cañón como ese con una tía que o se quita 5 kilos de encima o no va a ningún lado?) no vamos a ninguna parte. Y como yo soy idiota y no soy capaz de tener un "friend with benefits" porque no me nace para nada, pues me pierdo una aventura sexual que lo mismo me quitaba un par de complejos que no vendría mal eliminar.
Luego está el de las mariposas, que ha regresado agresivamente. Hace algo más de una semana que volvió a aparecer por mi bandeja de entrada y yo venga a darle largas (después del octubre que me dio, como para fiarse). Pero el miércoles, en la fiesta de Navidad de mi departamento, me llevó a un rincón donde -observados por todos, claro, aunque sin dejarnos oír- se disculpó -parece que- sinceramente por haber sido un capullo integral en octubre y por, según él, haberme dejado escapar con lo estupenda que soy (*ceja levantada*). Otro al que le tuve que decir, y no mentía, que hasta el martes que me iba a España estaría completamente copada y no iba a poder ser. Así que él me dijo que lo entendía y que cuando regresara en enero me estaría esperando si yo reconsideraba mi postura de escepticismo para con él.
Y a mí que todo el asunto me deja indiferente, sigo contestándole a sus mensajes y sus emails porque aunque me da igual, me asusta muchísimo haberme convertido en una perra fría y distante, casada con su trabajo y sin tiempo ni energías para involucrarse emocionalmente con nadie.
Y como no hay dos sin tres, esta noche va y aparece un nuevo personaje en el horizonte. El curso académico pasado tuve en mis clases a dos estudiantes de doctorado (normalmente tengo alumnos de grado) y como estamos tan próximos en edad (con uno me llevo 3 años y con el otro meros meses) nos hicimos super amigos. Esta noche hemos quedado a cenar en casa de uno de ellos y me he encontrado con vibraciones interesadas por su parte. Me he quedado de piedra. Eso sí que no lo esperaba, así que como ya va siendo habitual, he huido cual cobarde, gallina, capitán de las sardinas. Repito: así me va.
¿Cómo puede ser que una mujer que lucha todos los días por superarse en la arena profesional sea tan INCAPAZ en el terreno sentimental? ¿Cómo es posible que no me sepa dejar llevar? ¿Cómo se entiende que de todas formas los tíos que se me acercan no son lo suficientemente asertivos como para ver que la actitud despistada es pura fachada? ¿Cómo se concibe que ante el más mínimo interés de estos chicos a mí se me pongan los pelos de punta o no se dé ninguna reacción por mi parte? ¿Será que soy tan arrogante o tan insegura que me creo con derecho a desperdiciar todas las oportunidades que se cruzan en mi camino?
En un terreno que me suena más familiar, me cuenta mi hermano que al concierto de Vetusta Morla el sábado en Madrid fueron un grupo grande de amigos entre los que estaba el niño del ron con su novia. Sí, esa con la que no estaba seguro de querer estar y 6 meses más tarde ahí sigue. Parece que han debido arreglar lo que sea que les detenía y ahora son felices y comen perdices.
Yo está visto que me he olvidado de cómo se era feliz y me he perdido en mi propio camino de salida de la ruptura. Ya no me encuentro y juro que me siento como una extranjera en mi propia piel, lost in my own translation. Necesito vacaciones de mí misma, a ver si la falta de individualidad de mi casa en España me ayuda a escapar de mis rayadas.
from Aguamarina. Diario de una recuperación
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